Habitáculos Orgánicos

HABITÁCULOS ORGÁNICOS

Equipo de trabajo:Germán Pérez, programación; Ing. Gerardo Abril, diseño 
3D y mecánica; Giuseppina Vignola, registro audiovisual.
Instalación, fotografía, registro audiovisual e intervención en el espacio.
Este proyecto fue realizado en el marco del programa de residencia 
Test_Lab Summer Sessions del Talent Development Network en coproducción 
con V2_Institute of the Unstable Media y la Maestría en Artes Electrónicas 
de la UNTREF.
2015

Habitáculos orgánicos es un proyecto en proceso que explora desde el experimento, lo poético y lo imaginario, la posibilidad de construir diversas estructuras y arquitecturas orgánicas para microorganismos.

Este proyecto imagina el territorio urbano como una compleja organización biológica. En el proceso de “habitar”, una infinidad de sistemas interactúan constantemente manteniéndolo en permanente movimiento y transformación. La emergencia de nuevas estructuras, arquitecturas y patrones son el resultado de los íntimos lazos entre el espacio y sus habitantes.

Como un posible diálogo entre el territorio y sus distintas formas de vida, a partir de una serie de intervenciones en el espacio público, materiales de registro e investigación y el desarrollo de diferentes tecnologías y dispositivos electrónicos, se abre un búsqueda sobre cómo distintos microorganismos habitan y transforman, en este proceso, el territorio. Así éstos habitáculos orgánicos, dinámicos y sensibles a su entorno intervienen y redibujan el territorio con infinitos y posibles patrones generados por el propio crecimiento orgánico y proliferación de diversos microorganismos.

Preparación de material de impresión y cultivo

Impresión de habitáculos orgánicos y procesos de observación y medición.

Una posible arquitectura orgánica para microorganismos

Nuevos territorios, nuevos habitantes

Algunos habitáculos orgánicos fueron lentamente habitados, cambiaron su forma, su color y su textura. Otros, tal vez fueron comidos por los patos, ya que nunca volvieron a encontrarse en su lugar y cada día arribaban más aves al lugar. Unos cuantos otros dieron refugio a aquellos insectos, hongos y bacterias que vivían en un pequeño jardín. Y algunos más, posiblemente fueron arrastrados por la tempestuosa lluvia de verano hasta tal vez llegar al mar. Igual, cada uno sirvió como un minúsculo hogar, sensible a las fuerzas y expresiones de las formas vivas que lo habitaron. Al pasar los días, todo rastro de su existencia fue desvaneciéndose lentamente hasta ser consumidos por los mismos territorios, pero aún se encontraron algunas latencias y vestigios a modo de diminutos, duro y fríos cristales que guardan en su oscurecida textura y color la memoria de la vida que acogieron e hicieron proliferar alguna vez.

La utopía de un urbanismo biológico y orgánico. 

Imaginar nuevas formas de habitar y relacionarnos con el territorio, nos permite repensar los procesos de transformación y estructuración de los mismos. La posibilidad de pensar las ciudades como grandes y complejas comunidades biológicas centra las problemáticas de los crecimientos demográficos, las funcionalidades de los territorios, sus flujos y circulaciones, la infinidad de intercambios, transformaciones y desvanecimientos dados por los procesos del “habitar” un espacio, desde una temporalidad cíclica, dinámica, impredecible y efímera. Sin lugar a duda se expresan las aspiraciones individuales de manera colectiva, conformando un gran todo, donde el principio de crecimiento se despliega orgánicamente a modo raíces urbanas que conforman en su conjunción grandes y complejas estructuras y órganos en emergencia con todos los procesos y cambios territoriales.

Una posible ciudad orgánica es una utopía que hace presente y latente la vitalidad del territorio, tal como un gran órgano o sistema sensible, donde lo no permanente se vuelve impronta del proceso del habitar cuando se compagina con los ciclos de la naturaleza y los mismos ciclos de la vida. El manifiesto “Metabolismo: La propuesta de un nuevo urbanismo” imagina un modelo también utópico donde el urbanismo es entendido como un gran organismo vivo sometido a los ciclo de la naturaleza; así, los procesos de nacimiento, crecimiento, metamorfosis y muerte se remiten a través de las acciones de regeneración y destrucción de los componentes que lo conforman. Construir ciudades con habitáculos de origen orgánico activa la posibilidad imaginativa y utópica de un urbanismo que puede por si mismo cultivar vida, donde las paredes y los techos son alimento y sustento estructural, pero también vital. El espacio muta accionándose por las constantes transformaciones resultados de los procesos funcionales y vitales de sus habitantes.

Estos pequeños habitáculos orgánicos, recuerdan la utopía metabolismo que explora, “a través de las diversas analogías biológicas, una voluntad de experimentación y exploración más que de simbiosis con el entorno. Pero esta conquista se expresa mediante un estudio pormenorizado de los comportamientos biológicos, y de manera más conceptual que teórica. Donde la analogía -de lo vivo- dicta el diseño y el establecimiento de las estrategias estructurales o de planificación del territorio.”

Así mismo, también se expresa una inquietud en los procesos industrializados de urbanización donde se hacen presentes nuevas maneras de entender y relacionar la tecnología y su avance con lo biológico y las expresiones propias de los territorios. Cuando la tecnología funciona como una extensión del crecimiento y la emergencia, necesariamente debe ser partícipe de las actuales y futuras transformaciones sociales, culturales y naturales de los territorios y sus habitantes. Por ello, la maquinaria, en este caso los dispositivos electrónicos y las tecnologías de impresión 3D se modifican y se despliegan dentro de los tiempos, necesidades y avances de los procesos, los sistemas constructivos y el crecimiento de las formas vivas. Es la industrialización de los sistemas y soportes constructivos lo que permite la combinación y unificación de los componentes para la creación de arquitecturas abiertas, sensibles y efímeras, en un modelo de velocidad de crecimiento biológico constante. No es otra cosa, más que la misma analogía biológica, cuando los procesos naturales rebasan la imposibilidad de lo perenne. Es en ese instante que las formas y estructuras mutan, metabolizan, respiran y mueren.


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AGRADECIMIENTOS

Mariela Yeregui, Directora de la Maestría en Artes Electrónicas de la UNTREF; Alex Adriaansens, V2_ Director; Boris Debackere, V2_Lab Manage; Jan Misker, V2_Lab Project Manager; Michel van Dartel, V2_ Senior Curator;  Alex Falk, Benny Nelson y Jacky Hess y todo el equipo de V2_ que hicieron este proyecto posible

A Germán Pérez, Cristian Espinoza, Giuseppina Vignola, Guadalupe Chávez, Fernándo Pérez,  Gerardo Abril, Ana Laura Cantera, Paula Guersenzvaig  por su incondicional apoyo y compañía en esta gran aventura.


 

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